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jueves, 14 de mayo de 2009

HELLRAISER


Aire, movimiento, libertad
Aire, movimiento, libertad
Aire, movimiento, libertad

No encuentro ni aire, ni movimiento, ni libertad,
algo me ahoga, algo me ata, algo me suprime.

Que amargo es el hastío que me rodea,
y sin embargo lo siento tan dulce.
Es como comer caramelo caliente, no importa cuanto queme,
es delicioso.

Las cadenas se incrustan en mi cuerpo, sangrándolo,
hiriéndolo, y siento el cosquilleo de la gota roja que baja por mi pecho,
hacia mis piernas, pasando por detrás de la rodilla, acariciando mi pantorrilla
y sumergiendome en un éxtasis infinito al sentir el hilo tibio
que ahora toca el suelo y moja mis pies, calentándolos.

Una música suave suena en mis oidos, aotronadora,
y perfora mi cabeza, penetrando, penetrando,
hurgando como un dedo mohoso en una llaga.

Sonrío. Abro mi boca y sonrío.
Una mueca empieza a formarse en mi rostro, despacio,
siento cómo los músculos de mi cara comienzan a contraerse y expandirse,
al tiempo que un cosquilleo, un temblor, comienza a invadir mi garganta.
Empiezo a reir.

Una puerta se abre, un disparo suena,
tres de mis dedos salen volando
y veo como una tenue lloviznilla roja salpica las paredes.
No puedo dejar de reir.
Miro mis dedos, uno todavía se mueve
y repta lentamente, len-ta-men-te,
acercandose a mi rostro.

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